

En el ábside de Santa María encontramos a la Virgen como trono de Dios, rodeada de los Reyes Magos haciendo sus ofrendas, Gaspar y Baltasar a su izquierda y Melchor en la derecha, identificados cada uno por las cartelas que hallamos a sus pies. Sobre la Virgen se sitúa el Cordero de Dios y bajo ella las figuras de los cuatro evangelistas. Los fondos, también en vivos colores, presentan bandas horizontales en sintonía con la ilustración de los beatos mozárabes. La frontalidad de las figuras y la dureza de los plegados son dos características identificativas de la pintura románica.
Las pinturas al fresco del ábside de esta iglesia fueron también trasladas al Museo de Arte de Cataluña.
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