

El retrato fue tan retocado en épocas posteriores que llegó a dudarse de la intervención de Leonardo en el mismo. El fondo no debía de ser negro en origen, sino que posiblemente tuviera elementos paisajísticos.
Destaca, por otro lado, la desproporción existente entre la mano y el rostro de la muchacha, una mano estilizada y elegante que acentúa el porte regio de la modelo, así como el paralelismo expresivo entre la cara de la modelo y el animal.
Como curiosidad, sabed que el pasado verano esta obra ha estado de visita en el Palacio Real de Madrid, procedente de Polonia, donde se podía ver en directo. Otra vez será.
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