martes, 6 de octubre de 2015

PRIMERA SUBASTA


Bueno, chicas... Como si del primer día de rebajas se tratara... a partir de este momento EMPIEZA LA PRIMERA SUBASTA DE ARTE:

Las reglas son las siguientes:
1) Cada museo dispone inicialmente de un presupuesto de 20.000.000 de euros que podeis gastar en su totalidad (habrá formas de recuperar dinero más tarde)

2) Las obras que se ponen a la venta están en una lista en el correo de la asignatura. Os las daré en papel también.

3) Tras investigar sobre las obras que os interesen, cada museo hace una oferta en secreto, que podrá modificar tantas veces quiera, aunque no retirar. Para ello puede contactar conmigo por Whatsapp, Twitter o mediante una notilla en clase, indicando la obra u obras que quiere comprar (por su número) y el precio que ofrece

4) La subasta termina exactamente el martes 13 (toma ya!) a las 07,00 horas de la mañana. A partir de aquí no se puede pujar más y ese mismo día se dirá a cada uno en clase qué a comprado y a qué precio. Desde ese momento, cada uno es libre de exponer las obras en su museo, cederlas, venderlas a otro compañero, alquilarlas, etc. En caso de exponerlas, debe hacerse con las normas que ya se han explicado (ficha y breve explicación).


LO QUE PASE A CONTINUACIÓN ES UNA SORPRESA TRAS OTRA, ASÍ QUE ESPERAROS LO PEOR, jajajajajajajaja (risa maligna). Venga, a comprar como si os hubieran criado solo viendo programas de Divinity (Me pido ese Maggie Sottero!)


¿Museo o wunderkammer?


Las exploraciones y descubrimientos de los siglos XVI y XVII dieron lugar a la proliferación de habitaciones, Wunderkammer o "Cámaras de las Maravillas" en las que los coleccionistas acumulaban objetos curiosos y obras de arte diversas.

Algunas de estas colecciones han sido el germen de futuros museos, sobre todo de Historia Natural, pero difieren de los museos tal y como los entendemos hoy día en la ausencia de orden tanto expositivo como de catalogación.

Esta entrada quiere precisamente haceros reflexionar sobre qué es un museo en la actualidad, muchísimo más que un espacio expositivo o conservador y más bien un motor dinamizador de la cultura de una comunidad.

Dicho en otras palabras, leed los apuntes sobre museología que teneis en el correo de la asignatura, mirad cuantas webs de museos y galerías podais (también hay muchos allí)  y pensad qué quereis hacer con vuestro local y qué podeis aportar.

¡Hasta la próxima clase!







miércoles, 7 de mayo de 2014

UNIDAD 3: En la parra o la eterna lucha entre lo real y lo soñado


(El título es en alusión a vuestro estado natural, claro)

"Nosotros vimos suficientemente los corales rojos. Eran azules"
A. Villiers De L'Isle Adam, La Eva futura

Ya sé que lo vuestro no es lo que parece: Parece que estais en la parra, y la realidad es que no os bajas de ella, pero bueno, no sois los únicos.
Por eso vamos a empezar a hablar de la imaginación en el arte, una fuerza creadora imparable, o lo que es lo mismo, la pelea constante entre la mímesis, o imitación de la realidad visible, y la diégesis o creación de una realidad paralela.
 No nos han llegado restos de pintura griega, como sabeis, pero al parecer, en ellos la mímesis era fundamental. Se pone siempre el ejemplo del pintor Apeles, que hizo una parras con uvas tan realistas, que los pajaros se estrellaban contra ellas al ir a picarlas por error. Ya en esa época, Platón empieza a hablar de que el artista debe ser algo más que un esclavo de lo visible, como se puede ver en el libro Idea, de Erwin Panofsky, que teneis en el correo de la asignatura.

Básicamente y simplificando mucho, la historia del Arte desde entonces ha sido una paulatina conquista de libertad creativa por parte de los artistas, que han ido reivindicando la posibilidad de plasmar su realidad subjetiva en vez de la exterior. Como dirá el gran pintor Kandinsky en el siglo XX: "Mostrar evidencias es innecesario", en alusión a que el mundo visible es evidente, no es necesario (incluso sería redundante) reproducirlo más, y habría que cambiar la plasmación de la apariencia de las cosas por mostrar la esencia de las cosas, es decir, su verdadera realidad más profunda.


Ahora, para que salgais un poco de vuestro estado vegetativo post-clases de latín-griego, mirad la carpeta PARRA que os paso y mandad al correo de la asignatura una reflexión sobre el eterno debate entre imaginación o realismo en el Arte. Besis.





lunes, 28 de octubre de 2013

Otras esculturas helenísticas

 La Venus de Milo
 El Torso de Belvedere (Escuela de Atenas)

 El Toro Farnesio (Escuela de Rodas)

 El Pugilista (Escuela de Atenas)

El niño de la espina (Escuela de Atenas)
El Río Nilo (Escuela de Alejandría)



miércoles, 23 de octubre de 2013

La cera perdida


Para ver paso a paso cómo se hacían las esculturas de bronce con la técnica de la cera perdida...
Pulsa aquí

lunes, 7 de octubre de 2013

¿Quién es esta chica? (Who´s that girl?)


Antes de seguir, vamos a hacer un pequeño paréntesis para desengrasarnos de tanto egipcio.
Con el título de una viejísima canción de Madonna he nombrado esta entrada, que, en realidad, es un jueguecito que puede haceros ganar algún puntillo extra (bueno, no nos pasemos de generosidad, que estamos en crisis...). Digamos que quien acierte el enigma que os voy a plantear ahora tendrá 0,5 putos más para sumar a la nota del primer examen.

Se trata de adivinar el nombre de esta "chica" tan fina, el por qué (significado) de ese nombre, que artista se esconde detrás del mismo y quién y cuando hizo la foto.

Es muy fácil, en realidad, tenéis muchas pistas y por supuesto, toda la internete del mundo mundial a vuestra disposición.
Ganará el primero que deje aquí un comentario CORRECTO.
¡Suerte!

Madonna – Who's That Girl - Soundtrack Album Version

jueves, 7 de marzo de 2013

OTRO CONCURSO: AGUDEZA VISUAL

A continuación, te presentamos varias obras arquitectónicas, algunas ya conocidas por tí. En el orden en el aparecen son:
1) La catedral de Palma de Mallorca, siglo XIV
2) La Iglesia de Santa María de la Salute de Venecia, de B. Longhena (1631-87)
3) El teatro de la Ópera de Sidney, de J. Utzon (1963)
4) El Teatro del Mundo, de Aldo Rossi (1979)





Ahora, la gran pregunta: ¿Qué tienen en común estas obras y por qué? Justifica tu respuesta. Escríbela aquí o en el correo de la asignatura.


miércoles, 6 de marzo de 2013

UNIDAD 2: Lo inacabado en Arte: el silencio y el vacío como elementos expresivos


CUESTIÓN CLAVE:

En la música se ha usado muchas veces el silencio como método expresivo y simbólico, es fácil de entender, pero no sólo existe el silencio en música, también las artes plásticas lo han utilizado como símbolo de muerte, calma, intimidad, etc...
En las artes plásticas, concretamente en escultura, hemos hecho un recorrido desde el non finito de Miguel Ángel hasta los vacíos de Mitoraj o los marcos para el paisaje de Chillida, y en la pintura, se puede ver el silencio desde los interiores de iglesias de Saenredam y el intimismo de Vermeer hasta llegar a la pintura contemporánea del perro de Goya o Z. Music, contemplando el concepto de lo sublime en Friedrich y llegando finalmente al otro extremo, a los gritos de Munch o Guayasamín. Pero, aquí la gran pregunta: ¿Hasta donde podemos vaciar? ¿Hasta donde podemos llegar? ¿Cuál es el límite de la reducción hacia la nada? ¿Es el cuadrado blanco sobre fondo blanco de Malevich el final de la pintura? ¿Qué caminos se podrían tomar a partir de aquí sin repetirnos?

Escribe tu opinión aquí o envíala al correo de la asignatura y explica en qué te basas para pensar eso.

Para terminar, oigamos algunos ejemplos de uso del silencio en la música clásica. Para empezar, la muerte de Petrushka en el ballet del mismo nombre de I. Stravinsky, en el que el personaje está representado por una pandereta, o el asesinato de Lulú en la Suite Lulú de A. Berg. A veces en vez de un silencio absoluto lo que tenemos en un sonido que se va apagando, como las escenas de la muerte de Dido en Dido y Eneas de Purcell. Hay mil ejemplos más, y para muestra, se puede visitar esta web que habla del uso del silencio en Beethoven El silencio en la música de Beethoven  


 

UNIDAD 1: La uniformidad funcional de la arquitectura occidental o la devoción hacia el "cuadrao"




CUESTIÓN CLAVE:

Al parecer, la arquitectura occidental, como otros ámbitos de la cultura, se ha basado en la repetición de los mismos modelos una y otra vez.
Hemos hecho un recorrido desde una domus romana hasta los palacios florentinos y romanos del Renacimiento, y salvo las excepciones del Barroco italiano de Bernini, Borromini y sus extravagantes colegas, o las esferas de los idealistas Boullée y Ledoux no hemos visto más que fachadas rectilíneas y el cuadrado o el cubo como base para la creación de edificios, hasta llegar al siglo XX, y aún en él, muchas obras, como los rascacielos, no son más que la prolongación vertical del mismo modelo.

¿A qué crees que puede deberse? ¿Tal vez por amor a la tradición, ya que es un valor seguro y no merece la pena arriesgarse? ¿Por funcionalidad o menor precio de coste o aprovechamiento del suelo? ¿Para dar una imagen de racionalidad y orden propios de las clases sociales dominantes, que, a fín de cuentas, son quienes encargan y pagan las obras? ¿Alguna otra idea?

Escribe tu opinión aquí o envíala al correo de la asignatura y explica en qué te basas para pensar eso.



miércoles, 21 de noviembre de 2012

Ampliación: La arquitectura islámica y la románica en la web Almendrón

Aquí os dejo un par de enlaces a dos apartados de la misma web. El primero sobre arquitectura islámica y el segundo sobre la románica. Tienen muchísima información de calidad, útil especialmente para la teoría.


 





 

miércoles, 18 de abril de 2012

SMARTHISTORY


Hago una pausa en la exploración del arte barroco para recomendaros una web: Smarthistory , una historia del arte interactiva por periodos, que aunque está en inglés es bastante completa.

lunes, 30 de enero de 2012

Concurso

Las altas partes contratantes de este concurso, debido a la calidad de las fotografías pesentadas y pese a la no presentación por parte de algunos, ejem, ejem, ha resuelto que en vez de un ganador, debe haber tres, y son las siguientes:




Las fotos son de Anabel, Guillermo y Mari Loli, y cada una de ellas tendrá un punto más en el próximo examen.

Concurso de fotos de la Alhambra

Ya que me vais preguntando por el concurso de fotos de la Alhambra, os comunico, que el próximo miércoles pondré aqui la foto ganadora y a su autor/-a. Puede que haya más de uno, y hasta la noche del martes aún podeis participar, por si alguien se anima a última hora.

martes, 3 de mayo de 2011

Resumen de la trayectoria de Murillo

Velázquez, Retrato del Papa Inocencio X,



Fue durante esta segunda estancia en Roma, cuando Velázquez pinta al Papa. En este magnífico retrato, Velázquez muestra una técnica suelta y decidida así como una gran habilidad para representar los rasgos psicológicos del retratado. Fue pintado en 1650. Tenemos ante nosotros otra obra cumbre del segundo viaje a Italia del pintor y se considera su mejor obra como retratista. "El retrato que hizo al papa Inocencio X no tiene parangón en el mundo", dice Xavier de Salas. El propio pontífice así lo reconoce cuando exclama al descubrirlo: "Troppo vero" (¡Demasiado verdadero!). Representa al Papa sentado en un sillón, vestido con encajes blancos realizados con rápidos brochazos que anticipan el impresionismo. La sinfonía de los rojos de distintas tonalidades se esparcen por el cuadro: en el sillón, en la casulla papal, en el gorro... El Pontífice sostiene en la mano un pliego de papel con la petición de Velázquez para que interceda a su favor ante el rey de España para conseguir el título de don. De todo el retrato destaca el rostro, tan incisivo y natural del Papa, que sobrecoge.

Velázquez, La Rendición de Breda o Las Lanzas, 1634



Representa el momento en que Justino de Nassau, jefe de las tropas protestantes, después de una valiente defensa entrega las llaves de la ciudad a Ambrosio de Spínola, marqués de Balbases. Es un gesto típicamente barroco el violento escorzo en primer plano del caballo. Lejos de imaginar un gesto victorioso por parte de los vencedores, Velázquez imagina la escena en tono afable y caballeresco hacia el vencido. El colorido ha seguido evolucionando y los rostros tienen ya un tono plateado de luminosos reflejos. El amplísimo fondo de verdes y azules plateados es de gran belleza y constituye uno de los primeros paisajes de Velázquez que resuelve la estructura de la obra con una composición en forma de U (en la concavidad de la U un 2º plano muy luminoso). Dividió la obra en dos partes: en un lado los vencidos y en el otro los vencedores y por medio el ritmo vertical de las lanzas. Es en definitiva un gran retrato histórico pero es ante todo un ejemplo de concordancia luz-espacio-color.

jueves, 28 de abril de 2011

Velázquez, Las Meninas, la Familia de Felipe IV o Alegoría de la pintura, 1656






Las Meninas constituye sin ninguna duda una de las obras más fascinantes de la Historia de la pintura. Más allá de sus valores plásticos, que como veremos vuelven a demostrar el talento de su autor, cobra en ella una especial importancia la complejidad de su estructura, que hace difícil como pocas veces su completa interpretación. En realidad puede decirse que en este lienzo se superponen varios cuadros en uno solo. Por una parte asistimos al retrato espontáneo y lleno de frescura de la Infanta Margarita, la hija de los reyes, que centra el cuadro con su luminosidad y su gracia, perfectamente enmarcada además entre las dos meninas o servidoras, cuyo nombre en portugués acuñó con los siglos el título popular del cuadro. Por otro lado, podría pensarse igualmente que se trata de un retrato real, si observamos el espejo del fondo donde aparacen reflejados los reyes, Felipe IV y su esposa Mariana de Austria, que dada su situación se supone que se encontrarían delante del pintor, de hecho el cuadro en origen se titulaba La Familia.
Pero realmente, el cuadro constituye por encima de todo un homenaje al oficio del pintor. Y no sólo porque también se trata del autorretrato del artista, sino porque además, el entorno en el que aparecen todos los personajes no es el habitual de un retrato regio, con su boato y su postín, sino el propio taller del artista, en el que él aparece trabajando. Los cuadros del fondo, hoy visibles después de la limpieza de la pintura, completan la clave de esta última interpretación, porque en ellos aparecen Minerva y Aracné en uno de ellos, y Apolo y Pan en el otro. Se trata en realidad de dos pinturas que hacen alusión a dos copias hechas por el yerno del pintor, Juan Bautista del Mazo, de dos cuadros, uno de Rubens (el de Minerva y Aracné) y otro de Jordaens (el de Apolo y Pan), temas ambos referentes de un mismo principio: la superioridad de las artes sobre el trabajo artesanal. Velázquez, inmerso, como tantos otros artistas de la época, en defender el prestigio del pintor como un verdadero artista y no un simple artesano, convierte de esta forma su obra en un emblema de esa lucha y de esa reivindicación de los pintores. Posteriormente, Las meninas se consagrarían como en un símbolo de su victoria, cuando ya fallecido Velázquez, se le pinte sobre la pechera de su autorretrato la cruz de Santiago, otorgada por el rey a su valía, y que elevaba a la categoría de noble a un pintor por el hecho de serlo.
Podría pensarse que con lo dicho se completaba de sobra la compleja interpretación de la obra. Pero faltaría un ingrediente. Hay dos hechos significativos que no puden pasarse por alto: que el pintor está representado pintando, y que el caballete lo vemos por detrás. Ello quiere decir que no sabemos, porque no se ve, qué está pintando Velázquez, aunque lo que sí sabemos es a quién está mirando. Podría pensarse que a los reyes, porque se reflejan en el espejo, pero ciertamente la mirada del pintor se dirije directamente al espectador. A ese espectador que a los largo de los siglos se ha quedado mirando embelesado el cuadro de Velázquez y que por supuesto también es parte de la obra. Pocas veces como en esta pintura el espectador adquiere el protagonismo que siempre tiene en la consecución final de la obra artística, porque pocas veces como en este cuadro el pintor lo implica tan directamente, no sólo con su mirada que apunta directamente a nosotros, no sólo por la posición que tiene respecto al caballete y el bastidor, sino porque sin su presencia no habría pintura, ni habría pintor, porque faltaría la mirada del único que podría entender cuál era el deseo, el empeño y el objetivo de Velázquez en este cuadro. En una palabra, faltaría la mirada inteligente, que es la que da vida al arte y que sólo posee la mirada del observador. Todo ello nos emociona más si cabe al contemplar la pintura, porque nos sentimos protagonistas excepcionales de una obra excepcional, y además, en igualdad de condiciones que todas esas otras miles, millones de personas que han sentido lo mismo delante del cuadro a lo largo de los siglos. De hecho, durante muchos años Las Meninas se contemplaba en el Prado con otro espejo colgado ante él, en el que se veía de esta forma como una parte más del lienzo a los espectadores que se hallaban delante contemplándolo.
Por todo ello, Las Meninas es más que un cuadro. Es el símbolo de toda la Historia del arte, porque es tanto un homenaje a la pintura en su grandeza, como al espectador que mira y hace más grande aún la obra en su mirada.
En cuanto a los personajes que deambulan por el taller de Velázquez, están todos perfectamente identificados: aparte de los ya mencionados, los reyes, la infanta Margarita y el propio pintor, se reconocen también a las dos meninas que secundan a la infanta, Mª Agustina Sarmiento, que arrodillándose (como es preceptivo) le ofrece un alimento, y a la derecha Isabel de Velasco. Junto a ella se encuentra la enana macrocéfala Maribárbola y el niño Nicolás de Portosanto. Tras las meninas y en la penumbra, un guardadamas, tal vez Diego Ruiz de Azcona, aunque no queda perfectamente visible y por ello no es del todo segura su identificación y a su lado, la guardadamas, Marcela de Ulloa. Al fondo, contra el marco de la puerta se entrevé a J. Nieto Velázquez, aposentador de la reina y que a pesar de la coincidencia en el apellido no era pariente del pintor.
Pero de momento sólo hemos atendido al valor iconográfico del cuadro, desde el punto de vista plástico Las Meninas es igualmente extraordinario. El cuadro es en primer término una maravilla de luz y de color. La luz, convierte el lienzo en una obra maestra de perspectiva aérea, en la que por otra parte tampoco falta una disposición de perspetiva lineal. Luz, que procede de dos focos: uno lateral desde las ventanas, y otro el foco abierto de la puerta del fondo, que crea profundidad y complementa la luz lateral, alegrando el conjunto de la escena y remarcando además la mencionada perspectiva aérea, con osado atrevimiento tratándose de un interior.
Técnicamente Velázquez alcanza en esta obra su magisterio definitivo. Especialmente el dominio de un pincel que recorre la tela con absoluta libertad, en un trazo discontinuo y abierto, lleno de espontaneidad y viveza, y que se aventura como nunca a construir las formas, los detalles, las texturas, incluso los rasgos de expresión, a base directamente de la mancha gruesa y vibrante de color. El resultado es de una espléndida luminosidad, que impacta en los ojos del observador con toda la fuerza de su expresividad y naturalismo. No es de extrañar que ese mismo efecto, producido sobre la mirada de E. Manet, le abriera los ojos sobre lo que él mismo deseaba que fuera la pintura y que acabaría desembocando en el movimiento impresionista doscientos años después.
Compositivamente el cuadro es puro barroco: dos escorzos en primer plano que centran la escena principal; dos diagonales en V que tiene como centro a la infanta y parten directamente hacia las cabezas de Isabel de Velasco una y del popio pintor la otra; y un doble juego de estructuras abiertas y cerradas con las que dinamizar la escena: las diagonales citadas la abren por un lado, pero la posición de las meninas en dos curvas contrapuestas que parecen acoger entre ellas a la infanta, como si se trata de un paréntesis, cierran en esta parte la composición.
Parece mentira que una escena tan simple en apariencia, resulte una obra tan compleja, tanto desde el punto de vista de su interpretación como de su riqueza formal. Pero esa es la grandeza del arte, que su magia nos hace bailar entre el misterio y la verdad.